
sábado, 30 de julio de 2011
EXPEDIENTES SECRETOS IV

sábado, 23 de julio de 2011
EXPEDIENTES SECRETOS III

domingo, 17 de julio de 2011
EXPEDIENTES SECRETOS II

La conocí en un juego de futbol, estaba en el vecindario de un amigo, buscando rivales para apostarle dinero al ganador. Llegamos a la “Quinta Carbone” un lugar muy conocido de Barrios Altos, dispuestos a dejar la piel por unas monedas. Apenas tenía diecinueve años pero era muy cumplidor en la cancha. Fue entonces que la conocí, era de estatura mediana, piel morena y escultural figura, unos senos que provocaban terremotos y las caderas que parecían de fórmula uno. Se llamaba Luna, tenia veintiún años y unos ojos que lo decían todo.
Aquella tarde ganamos dos juegos, y nos pusimos a beber en su calle, estando entre copas me anime a hablarle, ella muy accesible me dejo dos sonrisas que invitaban a mas. Le pedí su número y la lleve a un lugar oscuro. La bese tantas veces como días tiene el año, entre sus senos pude escuchar el eco de mi voz y en sus caderas pude ver el milagro de su ropa interior. No tuvimos sexo, pero ya se había pactado todo a travez de caricias. No sin antes ella confesarme que habían tres detalles que tenía que saber. Una que tenía novio, y que el novio no era cualquier tipo, y dos que también tenía novia, y tres, que lo último que quería era complicarse más la vida.
No le hice más preguntas, no daba al caso, era obvio que lo nuestro solo seria pasajero, sin culpas ni restricciones. Salimos un par de veces. Tuvimos sexo después de todo. Y una tarde mientras se duchaba, leí un mensaje de su celular, era de su novio, pude ver para mi sorpresa que el novio era un jugador de futbol no muy famoso, pero destinado a serlo. Lo había visto en los periódicos, incluso yo era hincha del equipo en que jugaba. Me sentí extraño, me hubiese gustado acostarme con la mujer de un futbolista del equipo rival. Pero en esto no hay banderas, solo oportunidades que se aprovechan. Sin embargo tenía curiosidad de quien era la novia de Luna. La empecé a buscar en el celular y descubrí que era la maestra del instituto de modas donde ella estudiaba, algunos años mayor pero no por eso menos bella.
Me preguntaba sobre lo interesante que podría ser, esto de ser bisexual, como diría Arjona: “Nunca hay pierde….todos los buses te llevan a casa”. Aquella tarde Luna me confesó sus experiencias, hablamos de sus primeras veces, de lo difícil que suele ser llevar una doble vida, que conmigo se sentía bien porque no tiene que fingir, pero que tarde o temprano yo debía desaparecer, porque su vida está hecha para dos, no para tres. Yo hacía de mal tercio y lo acepte. Nos acostamos un par de veces más y luego salimos como amigos. Compartimos muchos secretos, fantasías, nos dábamos consejos, y hasta me invitaba a comer a su casa cada vez que podía. Yo en cambio, empecé a ser mas hincha de mi equipo, empecé a ir mas seguido a los estadios, sentí que se lo debía al moreno atacante de enganche endiablado, como forma de compensación.
Con los años nos alejamos todos, Luna termino con su novio y a los dos meses también con su novia. Para no joderse la vida se dedico al trabajo, tanto que se fue a Argentina ese mismo año para ser operadora de una empresa de teléfonos. Me escribía una vez al mes contándome sus quehaceres, su lucha por hacerse de una vida en un país lejano. Luego terminaron sus correos, sus llamadas, todo. Entendí que su vida tomo otro giro, uno donde yo ya no tenia lugar. Luna ha venido a Perú tres veces en los últimos siete años, la ultima vez vino con su hijo de ocho meses en brazos. Nunca pudimos encontrarnos, nos llegamos a sentir dos desconocidos que ya no tienen secretos que contar. A ella le gustaba las cosas que escribía, decía que era bueno con las palabras, pero que eso de escribir bonito, "es como tener el pene grande, si no sabes hacer todo lo demás, te jodiste".
Nunca aprendí a ser un hombre, solo fui el amante, el mal tercio. Al que inevitablemente borrarían de sus vidas apenas encuentren algo mejor. Cada vez que llegaba una mujer a mi vida me preguntaba: "y ella cuando se ira?, cuando se dará cuenta que la vida sin mi, es igual de interesante?". Las noches en Lima son frías, lluviosas, torrenciales. Mientras escribo esta historia que tenia guardada en la memoria me pregunto: Dicen que el amor lo puede todo, todo lo vence, a todo sobrevive... pero que pasa cuando no es así?.
miércoles, 13 de julio de 2011
EXPEDIENTES SECRETOS I

sábado, 25 de junio de 2011
LAS MUJERES QUE PERDI

domingo, 12 de junio de 2011
HUBO ALGUNA VEZ...

domingo, 15 de mayo de 2011
FUERA DE FORMA

Cuando alguien te gusta mucho puedes hacer lo que sea con tal de cumplir tu cometido. No importa lo difícil que parezca, lo ridículo que puedas llegar a sentirte o lo arriesgado que puede ser para tu salud esa travesía. Somos cazadores, depredadores de carne humana, sicarios sexuales, dispuestos a cumplir una misión o morir en el intento.
Conocí a Celia hace dos años, nuestras vidas coincidieron una noche de Agosto, cuando llego a mi trabajo preguntando una dirección. Yo muy amable me ofrecí a acompañarla hasta la calle donde tenía que llegar, antes de despedirme le pedí su número y ella me lo dio de buena gana. La llame dos veces aquella semana, dos más la semana siguiente y cuatro veces a la tercera semana hasta que aceptó salir conmigo. Pero antes había una condición para que la cita se concretara: ella iba a elegir el día y el lugar.
Yo no le corro a los retos, así que acepte la propuesta, yo tenía que quemar todos mis cartuchos, yo quería salir con ella, quería tenerla en mis brazos, tocarla, hacerla mía, disfrutar todo lo que ella pueda darme entre cuatro paredes. Es por eso que no me importó que ella haya elegido el campo para nuestro encuentro, la naturaleza, los caminos largos, los ríos caudalosos, era todo un reto.
La espere en el paradero de los buses que nos llevan fuera de Lima, tenia una ropa deportiva, pero se veía igual de linda, su andar provocaba tantas cosas que estuve a punto de besarla ahí mismo, antes de subir al bus. Llegamos a un pueblo llamado Chosica, Celia me llevo por un camino pedregoso, empezó la travesía que nunca imagine que terminaría arrepintiéndome. Fueron caminos tortuosos, subimos varias montañas, trepamos a los arboles, improvisamos rutas saltando cercas, invadiendo cultivos, hundiéndonos en el fango, enredándonos entre las plantaciones de frutas y verduras. Jamás imagine que iba a tener una cita con la hermanita de Tarzan. Mi cuerpo amorfo, sin ninguna pizca de musculo, consumido por los años y las trasnochadas, no pudo resistir, juro que entre tanto sudor deje caer alguna lágrima, era el grito de auxilio que nadie pudo escuchar. No estaba listo para tamaño trajín, me sentí viejo, inútil, casi impotente. Deseando que ya nada pueda surgir, porque después de tanto desgaste físico, era casi nulo lo que podamos hacer sobre una cama. Podría ser el más grande ridículo de mi vida.
Pero yo soy un cazador, un depredador por naturaleza, así que inconscientemente, casi por reflejo o por instinto, la mire a los ojos, la tome de la mano y le dije: “Me gustas tanto, que quisiera besarte aquí mismo”. Ella soltó una sonrisa, mientras yo me acercaba a sus labios. Pero estando a unos centímetros de cumplir mi cometido, Celia soltó su veredicto: “Creo que estamos yendo muy rápido. Tendríamos que conocernos un poco más. Tener más salidas como esta”. Mas Salidas de campo !!, mas montañas por escalar, mas arboles por trepar, eso era el infierno.
Y eso fue todo. Me baje del bus cuatro paraderos después, tire al tacho su número telefónico, maldije a aquella muchacha fanática del sudor, maldije mi pobre estado físico, mis pocas ganas de meterme a un gimnasio. Llegando a mi habitación, exhausto, casi a un paso de caer rendido, me puse a escribir esta historia que mas que avergonzarme, me deja entender que no se puede obtener todo lo que uno desea, que hay cosas que van mas allá de lo humanamente posible. Y también entendí que no siempre los lobos somos grandes cazadores… sino que hay ovejitas más rápidas que nosotros. Gajes del oficio.