sábado, 30 de julio de 2011

EXPEDIENTES SECRETOS IV


Siempre me gustaron las putas, siempre fui amigo de ellas. Desde que tenia quince años y me sentaba en una esquina de Barrios Altos a ver como la noche mostraba sus peores miserias. entre ladrones, drogadictos, alcohólicos, paseaban ellas felices (o fingiendo ser felices, siendo esa su mas grande cualidad). Primeros fueron calles peligrosas, luego burdeles y después bares nocturnos, siempre tuve una debilidad por esos lugares, como si algo en mi les pertenecía. Con los años los abandoné, pero siempre algún amigo me ponía de regreso. He pasado mis mejores noches entre putas y viciosos, no tengo reparo en decirlo, uno es lo que es.

Tenia diecinueve años cuando entré a aquel club nocturno llamado "Amazonas", me llevaron mis amigos de clases, un viernes por la noche que buscaban relajo. Yo debía dormir temprano, pues al día siguiente tenia un juego importante en el equipo de fútbol de mi amigo "Capulina" (un señor cuarentón que reclutaba jóvenes para un campeonato donde el primer premio eran dos mil billetes). Pero no podía dejar en el aire a los chicos, yo era de las personas que nunca evitaba los buenos placeres, simplemente los vivía con desenfreno.

Estando en el bar cada chico escogía una mujer para que la acompañara a beber unas copas. Yo escogí a Jazmín, una bella fémina de lindas caderas, cabello ondulado y ojos rasgados. Nos sentamos con todo el grupo, me preguntó a que me dedicaba, con quien vivía y si tenia novia. Yo le conté la verdad, aun no entiendo por que razón. Mientras la noche llegaba al clímax, los tragos hacían se terminaban, aquel día hice varias confesiones y ella también. Jazmín me contó que tenia una hija de dos años, vivía en casa de sus padres a quienes les decía que trabajaba de anfitriona en una discoteca. El mundo es un pañuelo, una caja de sorpresas, una vieja cabrona que cuando se propone voltearte la torta lo hace sin el menor escrúpulo. Supongo que alguien especial, alguien que rige el mundo lo pensó bien aquella noche, porque Jazmín y yo vivíamos en el mismo distrito, y porque el padre a quien ella le mentía cada noche era mi amigo, a quien yo veía cada sábado, el viejo "Capulina".

Le conté a Jazmín que yo conocía a su papa, ella con algo de temor al principio, me pidió que jamas se lo diga, y yo se lo prometí. Fuimos buenos amigos, como solo pueden serlo un vagabundo bohemio y una prostituta. Cada viernes por las noches le contaba mis planes entre copas de sangría, de lo poco que anhelaba, de lo conformista que podía llegar a ser un tipo común y silvestre. Ella también tenia planes, juntar el dinero necesario y viajar fuera de Lima, empezar de nuevo, conocer a alguien que no sepa su pasado. Recuerdo que una noche le confesé que un día escribiré un libro con mis memorias, ella en vez de reírse hizo un brindis por que mis deseos se cumplan. Compartimos tantas cosas en aquella mesa roja, dentro de aquel club nocturno que seria la cuna de mis historias mas escabrosas.

Semanas después conocí a la que se convertiría en uno de los mas grandes amores de mi vida: Luz, con quien estuve varios meses. La encontré, la ame, la disfrute... y la herí. Luz se marchó una noche para siempre y yo que no tenia consuelo, regrese a aquel bar nocturno donde la felicidad era solo una careta que duraba hasta el amanecer. Busqué a Jazmín pero ella ya no estaba. Pregunté por ella entre sus amigas y me contaron varias historias, que su hija murió, que se volvió una alcohólica y que se marcho con el primer tío con dinero que le ofreció "una nueva vida". Busque al viejo "Capulina", no basto preguntarle nada, su mirada decía que estaba enterado de todo, nunca me dijo donde se había ido Jazmín.

Han pasado tantos años, he visitado tantos bares, recorrido calles inapropiadas, los lugares mas indecentes de la pequeña Lima. Jamas pude encontrarla. Pienso que solo le hacia falta alguien que la escuche y le diga que hacer, Jazmín estaba pidiendo auxilio a gritos, quería que alguien le mostrara un camino que la haga cambiar. Pero yo tenia apenas diecinueve años y lo ultimo que pensaba era en madurar. Yo no podía cambiar ni mi propia vida, al contrario, la buscaba destruir entre tanto alcohol y amanecidas.

La vida a veces, solo a veces, te echa salvavidas, yo tome una y ahora estoy aquí escribiendo de todo lo que fui, con una taza de café y una cuenta en el banco que espero un día llenar. Ella, no se donde estará ella, si tomo algún camino o si se quedo en lo mismo. Si volvió a ser feliz o le dio la espalda a la vida. Yo todavía la recuerdo cuando mis pasos me llevan a los lugares de siempre, viciosos, ladrones, vagabundos y prostitutas, buscando historias o solo inspiración. Es a donde siempre voy a pertenecer... uno es lo que es.

sábado, 23 de julio de 2011

EXPEDIENTES SECRETOS III



La conocí en mi trabajo, vino acompañado de un amigo que era policía, el tipo sentía cierta admiración por mi, aun no entiendo porque, pero decía que me ganaba el dinero de la manera mas haragana que había visto. en parte tenia razón, me pagaban por hacer muy poco, y si lo hacia mal, igual me llenaba los bolsillos. Y como si eso no fuera suficiente, podía pedirle el numero a mis clientas y luego invitarlas a salir, sin que nadie me reproche por eso. Eran buenos tiempos, época de vacas gordas, sexualmente hablando.

Luego de algunas bromas, algunas historias contadas, el tipo tuvo que ausentarse y me dejo a solas con su acompañante. No pude evitar hacerle la charla, no fue difícil saber su nombre, Yasira. Los planes de Yasira eran imprimir unos avisos con su nombre, donde decía que seria la futura congresista del país. No tarde en sonreír, aquella mujer era guapa, elegante, pero no parecía por ningún lado ser una política. Le dije que se dedicara a otra cosa, que no gaste su dinero en metas imposibles, ella me tomo de la mano algo enojada, y me dijo: "Cuando este en el congreso, voy a ver tu cara de idiota y me dirás lo mismo que me dices ahora". Yo seguí sonriendo y mientras soltaba mi brazo le dije: "tu ingenuidad me fascina, yo votaría por ti, solo al verte caminar se me pone la cara de idiota. Pero aun así no ganaras". Ambos nos reímos, me pidió que la ayudara, que le cree un correo electrónico y la asesore en publicar sus propuestas en una pagina de Internet. Hice todo lo que me pidió y nos hicimos amigos, me dio su numero y prometimos encontrarnos en otra ocasión.

Yasira vino varias veces a mi trabajo a conversar, a contarme de sus hijos, uno de ellos era juvenil en las inferiores de un club de primera, la otra estaba casada y vivía en España con su esposo. Yasira se sentía sola, no vivía con ninguno de los dos, y eso la ponía mal. Y entre tanta charla terminamos en su casa, un departamento pequeño por el centro de la ciudad. La noche hizo lo suyo, mientras ella dormía soñando con una vida mejor, yo observaba cada rincón de su departamento, buscando respuestas a mi historia. Fue entonces que vi fotografías en ropa de gala, bikinis llenos de adornos, en escenarios fastuosos. Aquella mujer sola, triste y soñadora, era una vedette de los años ochenta, algo famosa. Había recortes de periódicos, revistas de la época, cuadros en la pared con personajes conocidos de la farándula local. Era un pasado bello, una etapa llena de luces y lujos que alguna vez tuvo que terminar. Entendí que la vida es un tren que te lleva de estación en estación, dejando todo a su paso, sin preguntas ni cargos de conciencia. La vida se renueva a cada momento, no es bueno aferrarse al pasado, pues terminamos hiriéndonos a nosotros mismos.

No volví a ver a Yasira hasta mucho tiempo después, cuando paso por mi trabajo de la mano de su pareja, un tipo de su edad y de aspecto adinerado. Quise suponer que fue feliz, que la vida le dio otra oportunidad, tampoco llegó a ser elegida en las elecciones como se lo predije. Pero eso es solo un detalle. Andamos de calle en calle, sin saber lo que nos espera en la siguiente esquina, reímos, lloramos, amamos casi por instinto, no por convicción. Y cuando miramos hacia atrás preferimos encontrar respuestas en vez de preguntas.

Hace una semana leí en los periódicos: "famosa vedette de los años ochenta padece terrible enfermedad". Los sueños suelen terminar, sobre todo cuando el olvido llega en forma de huracán para arrasar con todos los recuerdos. No era justo que alguien que vivía del pasado, pronto tendría que olvidarlo irremediablemente. Jamas entenderé los caprichos del destino. Me imagino un día ya no tener que escribir porque ya no recuerdo nada de lo vivido. Y cuando alguien me haga leer este blog pueda decir: "esto alguna vez sucedió??"

domingo, 17 de julio de 2011

EXPEDIENTES SECRETOS II


La conocí en un juego de futbol, estaba en el vecindario de un amigo, buscando rivales para apostarle dinero al ganador. Llegamos a la “Quinta Carbone” un lugar muy conocido de Barrios Altos, dispuestos a dejar la piel por unas monedas. Apenas tenía diecinueve años pero era muy cumplidor en la cancha. Fue entonces que la conocí, era de estatura mediana, piel morena y escultural figura, unos senos que provocaban terremotos y las caderas que parecían de fórmula uno. Se llamaba Luna, tenia veintiún años y unos ojos que lo decían todo.

Aquella tarde ganamos dos juegos, y nos pusimos a beber en su calle, estando entre copas me anime a hablarle, ella muy accesible me dejo dos sonrisas que invitaban a mas. Le pedí su número y la lleve a un lugar oscuro. La bese tantas veces como días tiene el año, entre sus senos pude escuchar el eco de mi voz y en sus caderas pude ver el milagro de su ropa interior. No tuvimos sexo, pero ya se había pactado todo a travez de caricias. No sin antes ella confesarme que habían tres detalles que tenía que saber. Una que tenía novio, y que el novio no era cualquier tipo, y dos que también tenía novia, y tres, que lo último que quería era complicarse más la vida.

No le hice más preguntas, no daba al caso, era obvio que lo nuestro solo seria pasajero, sin culpas ni restricciones. Salimos un par de veces. Tuvimos sexo después de todo. Y una tarde mientras se duchaba, leí un mensaje de su celular, era de su novio, pude ver para mi sorpresa que el novio era un jugador de futbol no muy famoso, pero destinado a serlo. Lo había visto en los periódicos, incluso yo era hincha del equipo en que jugaba. Me sentí extraño, me hubiese gustado acostarme con la mujer de un futbolista del equipo rival. Pero en esto no hay banderas, solo oportunidades que se aprovechan. Sin embargo tenía curiosidad de quien era la novia de Luna. La empecé a buscar en el celular y descubrí que era la maestra del instituto de modas donde ella estudiaba, algunos años mayor pero no por eso menos bella.

Me preguntaba sobre lo interesante que podría ser, esto de ser bisexual, como diría Arjona: “Nunca hay pierde….todos los buses te llevan a casa”. Aquella tarde Luna me confesó sus experiencias, hablamos de sus primeras veces, de lo difícil que suele ser llevar una doble vida, que conmigo se sentía bien porque no tiene que fingir, pero que tarde o temprano yo debía desaparecer, porque su vida está hecha para dos, no para tres. Yo hacía de mal tercio y lo acepte. Nos acostamos un par de veces más y luego salimos como amigos. Compartimos muchos secretos, fantasías, nos dábamos consejos, y hasta me invitaba a comer a su casa cada vez que podía. Yo en cambio, empecé a ser mas hincha de mi equipo, empecé a ir mas seguido a los estadios, sentí que se lo debía al moreno atacante de enganche endiablado, como forma de compensación.

Con los años nos alejamos todos, Luna termino con su novio y a los dos meses también con su novia. Para no joderse la vida se dedico al trabajo, tanto que se fue a Argentina ese mismo año para ser operadora de una empresa de teléfonos. Me escribía una vez al mes contándome sus quehaceres, su lucha por hacerse de una vida en un país lejano. Luego terminaron sus correos, sus llamadas, todo. Entendí que su vida tomo otro giro, uno donde yo ya no tenia lugar. Luna ha venido a Perú tres veces en los últimos siete años, la ultima vez vino con su hijo de ocho meses en brazos. Nunca pudimos encontrarnos, nos llegamos a sentir dos desconocidos que ya no tienen secretos que contar. A ella le gustaba las cosas que escribía, decía que era bueno con las palabras, pero que eso de escribir bonito, "es como tener el pene grande, si no sabes hacer todo lo demás, te jodiste".

Nunca aprendí a ser un hombre, solo fui el amante, el mal tercio. Al que inevitablemente borrarían de sus vidas apenas encuentren algo mejor. Cada vez que llegaba una mujer a mi vida me preguntaba: "y ella cuando se ira?, cuando se dará cuenta que la vida sin mi, es igual de interesante?". Las noches en Lima son frías, lluviosas, torrenciales. Mientras escribo esta historia que tenia guardada en la memoria me pregunto: Dicen que el amor lo puede todo, todo lo vence, a todo sobrevive... pero que pasa cuando no es así?.

miércoles, 13 de julio de 2011

EXPEDIENTES SECRETOS I



Quedamos en encontrarnos frente a mi trabajo, era un domingo en la tarde y yo tenia muchas ganas de conocerla. tenia apenas veinte años y era una de las pocas citas del chat que iba a tener en mi vida. Siempre fui incrédulo, pero quería saber que lo hacia tan interesante entre mis amigos y amigas. Y cuando encontré a Guisella en una sala, era la mujer mas sola del mundo. Siempre preguntaba por mis cosas, por mis aventuras nocturnas, por los viajes que había hecho. Casi nunca hablaba de ella, era un total secreto, solo me dio su apellido que sonaba muy extraño.

Eran las cuatro de la tarde y ella llegaba por la gran avenida, estaba muy bella, tenia un pantalón azul, una camisa crema y un bolso elegante. La invite a beber un jugo y caminamos por la playa, nuestra charla era muy interesante, sobre todo por parte de ella. Me hablaba de lugares, de personajes que conocía, parecía una mujer con muchos contactos, de clase alta. Lucia mucho mayor que yo, por eso que cuando pasaba algún auto, el chófer me gritaba "gigolo!!". Nos sentamos en el parque Maria Reiche de Miraflores que esta frente al mar. Nos dijimos muchas cosas, me dijo que yo era especial, que esperaba que la tarde nunca terminara. Nos besamos mientras el sol se ponía naranja. Pero la tarde terminó y al caer la noche tomo un taxi y se marcho.

A la mañana siguiente la llame, y su numero ya no existía, Solo un mensaje en el correo que me decía: "Me salio algo improvisto, debo viajar a Canadá y me quedare ahí mucho tiempo. Eres lo mas lindo que me ha pasado en la vida. Siempre te recordare."

No entendía nada, no le creí una sola palabra. Empece a buscarla en los lugares que me decía frecuentar, en las calles en que habia estado, nadie me dio razón de ella, era como un fantasma. Habíamos hablado durante dos años y el día que decide aparecer en mi vida, también fue el ultimo.

Siempre quise entenderla, pero por mas historias que le inventaba, ninguna me parecía tan apropiada. Hasta que un día vi su foto en un periódico local. En una ceremonia de inauguración de un proyecto del gobierno, llena de congresistas y ministros, estaba ella, junto a un personaje con el mismo apellido extraño que todavía recuerdo.

He ido a ese parque tantas veces, algunas solo y otras acompañado, pensando que quizás ella pueda aparecer y decirme algo que pueda calmar su ausencia. Con los años uno aprende y sabe que hay mujeres que no se pueden tener. Supongo que ella también se acuerda de mi, cuando los silencios llegan, cuando la soledad la cobije y la atrape como cuando la conocí. Donde quiera que estés... procura ser feliz.

sábado, 25 de junio de 2011

LAS MUJERES QUE PERDI


Conocí a Cecilia porque era la ex novia de un amigo, una noche vino a mi trabajo y le pedí su correo, luego hablamos un par de veces y empezamos a subir el tono de nuestras charlas, era obvio que había un gusto. Yo no dude en tentarla apenas pude, le pedí encontrarnos, compartir unos tragos y caminar un poco. Ella acepto. En el lenguaje de los jóvenes de hoy en día, eso es aceptar irse a la cama contigo. Yo soy muy incrédulo para la moda juvenil, sin embargo luego de cuatro tragos y luego de caminar un poco, ella acepto irse a la cama conmigo. Fuimos amantes por cuatro meses, nunca nos dimos explicaciones, nunca preguntamos que eramos. Pero un dia ella me mando un mensaje al celular: "Nuestros encuentros deben terminar, alguien muy importante volvió a mi vida". Acepte la derrota como un caballero, no pregunte nada, no daba al caso. Lo nuestro era una relación sin condiciones. Aun tengo su numero. Hace poco le mandé un mensaje y me respondió con un frío: "disculpa con quien tengo el gusto?"

Conocí a Monica hace varios meses. era una loca de atar, ocho años mayor que yo, de un pasado bastante interesante y muchas historias que contar. Y literalmente las contaba en un blog como lo hago yo. Una noche me invito a su departamento y para mi fantasía note que convivía con once vibradores de distinto tamaño y color para su satisfacción. Nunca hubo mentiras entre nosotros, casi nunca. Fuimos muy honestos, sabíamos lo que eramos y que en algún momento terminaría, aunque por instantes nos ganaba el corazón e imaginábamos que lo nuestro tenia futuro, que dos personas tan echadas a perder podían llegar a ser felices juntas. La pase muy bien con ella, la llegue a querer mucho mas de lo que imaginó, pero nunca se lo dije. Una noche desapareció cansada de mis silencios y cuando volvió tiempo después me dijo que tenia novia (si, novia. Con tetas, culo y todo eso), que se estaba enamorando y que empezó a vivir con ella en su departamento. Al principio me dio rabia, pero acepté la derrota, al menos no me la quito un hombre pensé (es difícil competir con una mujer y su consolador, nunca se cansan). Dejamos de hablarnos por un tiempo, solo el tiempo dirá si le ira bien con su nuevo "amigo" lesbiana. Y yo siempre estaré para ella cuando lo disponga, porque sé que nadie la vera con los mismos ojos que yo.

Flor es mi amiga de muchos años, pero desde que me confesó que no tenia sexo hace tres años me entro la curiosidad y las ganas de estar con ella. Me preguntaba como seria acostarse con una mujer que no tiene sexo en años, como explotaría sobre un cuerpo caliente. La invite al cine, a comer, incluso a caminar por la playa, pero nunca encontré la manera de decirle que se vaya a la cama conmigo. Por alguna razón soy algo torpe con determinadas personas. Ella dice que nuestra amistad se iría a la mierda si nos acostamos. Yo pienso que un buen polvo bien valdría la pena. Porque cuando eres amigo de alguien, es inevitable perdonar algunos defectos y que algún dia aceptaríamos que nos acostamos por mero placer. Hoy me llamo al celular y me contó que un ex novio llega a la ciudad la próxima semana y que quiere verla. Han pactado una cita y ella esta ansiosa de verlo y que podría perder su "segunda virginidad" con él. Le di ánimos, porque eso hacen los amigos, aunque mi pene me haya estado maldiciendo dentro del pantalón.

Vanesa, la insuperable Vanesa, ya tiene como tres años siendo mi "amiga cariñosa". Nos veíamos cada mes sin excepciones y compartíamos el mismo hotel que queda a cinco calles de su casa. Una vez me confesó que no importa con quien este o si alguna vez se case, que siempre tendrá tiempo para un encuentro conmigo, y siempre en el mismo hotel. Pero hace mucho que deje de creer en las promesas de las mujeres. Hace una semana me escribió un correo, diciéndome que que tenia novio, que la quiere mucho y que la cuida como nadie en el mundo. Que algunas veces me extraña, y espera en algún momento tener tiempo para escaparse y llamarme. Por el momento el novio esta pegado a ella, pero que es una fiebre que le da a todos los primeros meses. Solo era cuestión de esperar. Pero yo no soy un tipo paciente, tengo muy pocas virtudes y la paciencia no esta en esa corta lista.

Es de noche, y me encuentro sentado en mi habitación haciendo memoria en lo mal que me ha ido en estas semanas. Son solo malas rachas pienso, ya vendrán tiempos mejores. Me quede sin amantes, se esfumaron mis musas y mi entrepierna parece un funeral. No las puedo ganar todas, soy solo un aprendiz de lobo, un lobito feroz que a veces recuerda que tiene corazón. Y esta noche las extrañe a todas. Que puedo hacer... es mi naturaleza.

domingo, 12 de junio de 2011

HUBO ALGUNA VEZ...


Recuerdo que alguna vez tuve amigos, amigos inseparables, de esos que se juran dar la vida entre copas (siempre entre copas). Recuerdo una calle, una esquina, una esquina intransitable, recuerdo un bar de mala muerte, ebrios en todas partes, mujerzuelas a pedir de boca. Como se puede ser feliz con tan poco y en tan poco tiempo. Aquellas noches duraban enteras, solo la llegada del amanecer podían sacarnos del bar, podía quitarnos los antifaces para decirnos que apenas somos seres humanos, que necesitamos dormir para seguir respirando.

Recuerdo una mesa llena de alcohol, música a todo volumen, recuerdo confesiones no pactadas, secretos tardíos, risas explosivas entre gritos y locura. Recuerdo excesos en los baños, orgías furtivas, traiciones al noveno mandamiento que jamas serán dichos. Recuerdo que eramos amigos, que nos sentíamos indestructibles, eternos al pasar del tiempo. Que cada mes o tres meses acordaríamos un reencuentro, donde la vida haría una pausa, para soltar nuestros miedos, nuestras debilidades mas profundas, nuestros instintos mas animales. Recuerdo salir gateando de esos bares, buscando pleitos, destruyendo paisajes, ponerse de pie frente a la casa del presidente y gritarle "ladron!!" hasta despertarlo. Nos creíamos dueños del mundo, de ese mundo que inventamos con fuertes dosis de alcohol y valentía (y también algo de estupidez).

Recuerdo nombres, lugares, detalles de cada noche en que el diablo asomaba, se sentaba cerca y pedía otra ronda. Recuerdo tantas cosas esta noche, porque ahora solo me llegan recuerdos. Aquellos amigos se marcharon un día, porque hasta las promesas mas grandes pueden ser incumplidas. La vida continua, después de todo, uno siempre termina mirando hacia otro lado y sigue su rumbo. Mientras unos buscan tener una posición, otros quieren salir del hoyo, y los mas normales piensan en casarse y criar a sus hijos. Yo preferí quedarme en este lugar que ellos prefirieron dejar. Y mientras la noche hace su trabajo, el alcohol provoca sus espasmos, yo me dedique a escribir sobre lo que le hace el exceso a la memoria. Contando que hubo una vez unos dementes a quienes la vida les dio la espalda, y en señal de rebeldía... le pellizcamos el culo.

domingo, 15 de mayo de 2011

FUERA DE FORMA


Cuando alguien te gusta mucho puedes hacer lo que sea con tal de cumplir tu cometido. No importa lo difícil que parezca, lo ridículo que puedas llegar a sentirte o lo arriesgado que puede ser para tu salud esa travesía. Somos cazadores, depredadores de carne humana, sicarios sexuales, dispuestos a cumplir una misión o morir en el intento.

Conocí a Celia hace dos años, nuestras vidas coincidieron una noche de Agosto, cuando llego a mi trabajo preguntando una dirección. Yo muy amable me ofrecí a acompañarla hasta la calle donde tenía que llegar, antes de despedirme le pedí su número y ella me lo dio de buena gana. La llame dos veces aquella semana, dos más la semana siguiente y cuatro veces a la tercera semana hasta que aceptó salir conmigo. Pero antes había una condición para que la cita se concretara: ella iba a elegir el día y el lugar.

Yo no le corro a los retos, así que acepte la propuesta, yo tenía que quemar todos mis cartuchos, yo quería salir con ella, quería tenerla en mis brazos, tocarla, hacerla mía, disfrutar todo lo que ella pueda darme entre cuatro paredes. Es por eso que no me importó que ella haya elegido el campo para nuestro encuentro, la naturaleza, los caminos largos, los ríos caudalosos, era todo un reto.

La espere en el paradero de los buses que nos llevan fuera de Lima, tenia una ropa deportiva, pero se veía igual de linda, su andar provocaba tantas cosas que estuve a punto de besarla ahí mismo, antes de subir al bus. Llegamos a un pueblo llamado Chosica, Celia me llevo por un camino pedregoso, empezó la travesía que nunca imagine que terminaría arrepintiéndome. Fueron caminos tortuosos, subimos varias montañas, trepamos a los arboles, improvisamos rutas saltando cercas, invadiendo cultivos, hundiéndonos en el fango, enredándonos entre las plantaciones de frutas y verduras. Jamás imagine que iba a tener una cita con la hermanita de Tarzan. Mi cuerpo amorfo, sin ninguna pizca de musculo, consumido por los años y las trasnochadas, no pudo resistir, juro que entre tanto sudor deje caer alguna lágrima, era el grito de auxilio que nadie pudo escuchar. No estaba listo para tamaño trajín, me sentí viejo, inútil, casi impotente. Deseando que ya nada pueda surgir, porque después de tanto desgaste físico, era casi nulo lo que podamos hacer sobre una cama. Podría ser el más grande ridículo de mi vida.

Pero yo soy un cazador, un depredador por naturaleza, así que inconscientemente, casi por reflejo o por instinto, la mire a los ojos, la tome de la mano y le dije: “Me gustas tanto, que quisiera besarte aquí mismo”. Ella soltó una sonrisa, mientras yo me acercaba a sus labios. Pero estando a unos centímetros de cumplir mi cometido, Celia soltó su veredicto: “Creo que estamos yendo muy rápido. Tendríamos que conocernos un poco más. Tener más salidas como esta”. Mas Salidas de campo !!, mas montañas por escalar, mas arboles por trepar, eso era el infierno.

Y eso fue todo. Me baje del bus cuatro paraderos después, tire al tacho su número telefónico, maldije a aquella muchacha fanática del sudor, maldije mi pobre estado físico, mis pocas ganas de meterme a un gimnasio. Llegando a mi habitación, exhausto, casi a un paso de caer rendido, me puse a escribir esta historia que mas que avergonzarme, me deja entender que no se puede obtener todo lo que uno desea, que hay cosas que van mas allá de lo humanamente posible. Y también entendí que no siempre los lobos somos grandes cazadores… sino que hay ovejitas más rápidas que nosotros. Gajes del oficio.