domingo, 15 de agosto de 2010

CHINGADOR NOCTURNO


Gisela me manda un mensaje enfurecida, llena de bronca y con ganas de pegarme con un fierro en la cabeza: ”Oye pedazo de imbécil, quien carajo te crees para contar que te fuiste a la cama conmigo? Acaso crees que mi cama es un cartel de publicidad?. Te dije que no contaras nada, te dije que nadie tenía porque saber las cosas que hicimos. Me importa una m… que tengas que escribir tus vivencias en ese blog estúpido. Eres un canalla, no quiero saber de ti nunca más. Adiós”. Cierro el mensaje y pienso que Gisela es una mujer inteligente y astuta, no tardo mucho en darse cuenta que iba a faltar a mi promesa de no mencionarla en mi blog. No me quiero quedar con las ganas de contar lo que fue nuestros encuentros, es por eso que invento otro nombre parecido al suyo, Griselda, y sigo contando todo lo que vivieron nuestros cuerpos esas noches de alivio, esas madrugadas de placer enceguecido. Pensando que quizás así, pueda salir ileso de este embrollo en el que me metí involuntariamente.

Cuatro días después, Gisela me manda otro email, todavía más enfurecida: ”Así que mientras estabas conmigo, también te acostabas con esa putita de Griselda. No puedo creer que seas tan poco hombre, y seguro que ni te cuidabas. Eres un cochino, me das asco, ahora entiendo porque sigues solo y nadie te quiere. No me escribas nunca, no me llames, si te acercas a mi, te voy a denunciar por acoso. Ya lo sabes. Adiós.” Cierro el mensaje y pienso que Gisela no es tan inteligente como creí, solo actuaba por instinto (por instinto y por indignación). Nunca se dio la tarea de leer entre líneas y saber que ambas mujeres de las que escribí, eran la misma persona. La poca admiración que le tenia se desvaneció después de leer su correo, dejo de ser interesante contar que la conocí y que vivimos buenos momentos bajo ese cielo extraño y ajeno.

Han pasado diez días desde ese penoso incidente, Gisela ya no me escribe, tampoco me llama y supongo que ya dejo de leer este humilde blog (este estúpido blog, según sus propias palabras). Al día siguiente me llega otro correo de mi extraña amiga: ”Anoche conocí un tipo genial en una disco, no se anda con niñerías, porque es de mi edad y no un mocoso como tú. Me lo cogí y es mucho mejor amante de lo que tu podrás llegar a ser algún día. Como te quedo el ojo?. A ver si te atreves a publicar eso en tu estúpido blog. Adiós”. Cierro el mensaje y suelto una sonrisa, otra vez empiezo a sentir cierta admiración y complicidad con Gisela, sé que lo hace porque anda enojada y desfoga su encono de esa manera, pero me gusta que lo haga. No es la primera vez que alguien me dice que soy mal amante y sospecho que tampoco será la última.

A la semana siguiente, Gisela me escribe otro correo, pero esta vez en son de paz: “Algo sucede con Antonio (su chico semental), sospecho que me engaña con otra, sospecho que solo está conmigo por mi dinero, sospecho que es un gay asolapado. Extraño nuestras noches en la casa, serás un mocoso travieso, pero al menos tenía la certeza a que jugábamos tu y yo, sabía que solo querías coger. Con este tipo ya no se a donde vamos. Me gustó lo último que escribiste de mi, sé que soy yo aunque me pongas mil nombres, Cuando te volveré a ver...”

Cierro el mensaje y me pregunto que tiene esta mujer que provoca en mi, cosas distintas que van de extremo a extremo, me marea sus estados de ánimo y a la vez me excita pensar que en cualquier momento pueda estallar en cólera o comerme a besos. Me envuelvo en una adicción, que se donde va a terminar, con uno de los dos bajando la guardia. Pero esta noche no seré yo quien la baje. Le escribo envalentonado, lleno de orgullo le pregunto: “Sigues pensando que un soy mal amante?”. Su respuesta no tardo mucho, fueron pocas palabras, claras y definitivas: “Si, lo eres. Pero ni modo chico”.

1 comentario:

pitusa38 dijo...

jajaja, tremenda!!! como se ha puesto
jeje
un beso