
domingo, 17 de abril de 2011
LOS SILENCIOS

domingo, 10 de abril de 2011
LAS MUJERES SON DE VENUS ?

No sé si está bien decirlo, pero no está en mis planes ser un tipo decente. Ser decente me aburre, me aturde, me vuelve más idiota. Cuando dejo de lado las reglas, suelo respirar tranquilo, sin miedo a ahogarme en mi propia saliva. Aquella chica tan linda, tenía algunos años más que yo, mucha más experiencia y sobre todo, un gran corazón de cinco estrellas. Me contaba que había estado en lugares inimaginables, con personas muy interesantes y que en la cama había hecho posiciones nuevas aun no patentadas. Pero lo que hizo que me enganchara de manera brutal, fue cuando me dijo: “tengo tres consoladores y un vibrador en mi departamento”, no dude en tomarla y responderle con media sonrisa: “vamos a que me presentes a tus amigos”.
No había conocido a ninguna mujer que le guste tanto el sexo, imaginarlo, inventarlo, escribirlo, mirarlo y sobre todo, hacerlo. Discutíamos quien era mejor actor porno, si Rocco o Nacho Vidal, quien tenias los pechos mas deliciosos, si Scarlett Johansson o Megan Fox. Hablamos de fantasías sexuales y por momentos mientras la escuchaba me temblaban las piernas, no había duda, es la mujer que andaba buscando. A ella le gusta mi cabello, mis manos, el color de mi piel que hace juego con su piel, le gustan mis ojos negros, mis hombros medio firmes y no tan varoniles, me dice que tenemos toda la vida para ir conociéndonos, cambiando de pelaje y madurar también. No sé a dónde iremos a parar, tal vez esta solo sea una estación en nuestras vidas, que pronto tendremos que seguir el viaje, perdernos y olvidarnos, pero por ahora me quiero quedar con ella. Y no hay lugar a donde quiera sin su compañía. Dicen que los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus, pero no es una ley universal, en Marte también pueden existir mujeres, sino no me explico tanta similitud con esta diablita que no deja de calentarme cada vez que la tengo cerca.
No somos perfectos, pero yo le gusto tanto que dice que soy el mejor. Supongo que el amor es así, que cuando una mujer está enamorada nos convertimos en Superman, y si un día pasa frente a sus ojos, un tipo con capa roja, traje azul y hombros de acero, ellas solo ven a Clark Kent. Ella es solo mía, por el tiempo que me lo permita, sé que un día se marchara, dejara mi cama oliendo a su perfume y no regresara. Pero la vida es presente, y hoy me toca disfrutarla, enseñarle a vivir cada minuto como si fuese el ultimo. Por eso estoy aquí, sonriendo mientras escribo estas líneas. Ella es mi presente, mi musa pasajera, mi destructora de rutinas… mi marcianita.
domingo, 20 de marzo de 2011
TAN DISTINTOS

sábado, 12 de marzo de 2011
PLAN MAESTRO

El plan era perfecto, mi plan siempre ha sido el mismo: mentir, blofear, darles por su lado, cogérmelas y luego salir huyendo. No me aprendí otro libreto, no sabría como empezar de nuevo, nunca fui bueno para memorizar. Generalmente les daba un nombre falso o un número telefónico falso (le cambiaba los dos últimos dígitos a propósito), así no puedan dar conmigo. Hasta el momento ha dado buenos resultados, no tengo cargo de conciencia porque jamás dije más de lo que podría sostener. No soy un chico que cumple sus promesas, es por eso que no ofrezco ninguna.
Cuando conocí a Celine fue pura casualidad, un amigo nos presentó, intercambiamos correos electrónicos y dejamos de vernos durante varias semanas, una noche la encontré en línea, la salude y empezó la conversación. Parecía que tuvo un mal día, se sentía como resignada a su suerte, a los tropiezos, me dijo que necesitaba una puerta de escape, y yo le abrí una ventana. La invite a salir, tomar un pisco sour, caminar por la Plaza Mayor, sentarnos frente a la catedral y escuchar sus problemas. Aquella noche no salimos del bar hasta muy tarde, no hubo paseos por la plaza ni charlas en la catedral, mientras me miraba tan atenta, cuando le contaba de mis viajes y desventuras, le confesé que no me había sentido tan a gusto en mucho tiempo, le confesé que me acelera el corazón tenerla tan cerca, que me pongo nervioso si me mira de esa manera, le confesé que me gusta, que se quede conmigo esta noche y la besé. Mientras sentía sus labios sobre los míos, moviendo su lengua con sabiduría, me decía a mi mismo: “eres el mejor de los mentirosos”.
Entramos a un hotel después de medianoche, en una habitación de luces rojas, le hice el amor de muchas formas, y ella se adueño de mi cuerpo de otras tantas. Lo puedo jurar, pocas veces había visto gozar a una mujer sobre una cama, entre sus manos sentía que el mundo podía terminarse mañana, ella me acariciaba como si no existiese un futuro. Eran casi las seis, la vi vestirse y salir por la puerta, no tenía fuerzas para sentarme en la ventana a mirar cómo se marchaba. Solo me quede con un pedazo de papel con su número telefónico escrito, pensando en volver a verla la próxima semana, repetir nuestros encuentros cada vez que ella lo desee.
Es viernes y rebusco entre mis papeles el número telefónico de Celine, pienso en llamarla, invitarla al cine, caminar por la alameda de Chabuca Granda y sentarnos a oír música de la buena. Alguien me contesta el celular, es un tal Leonardo, con voz de viejo cascarrabias, de una ciudad muy lejana a la mía. Joder, me dieron un número falso.
No suena tan gracioso si uno llega a ser la víctima. Me preguntaba si al encontrarse dos mentirosos, porque no decirse la verdad?. Si dos planes perfectos llegaran a cruzarse, no se espera que todo resulte a pedir de boca?. Es fin de semana y me encuentro solo en mi habitación, sin planes ni cosas por hacer, mi celular ha dejado de sonar hace varios días, mi agenda luce vacía desde que dedico mi tiempo al trabajo. Estoy pensando en cambiar mi plan maestro, estoy pensando en inventar nuevas mentiras, estoy pensando en llamar al viejo Leonardo y preguntarle si conoce a algunas amigas para salir en grupo.
domingo, 6 de marzo de 2011
LOS AMIGOS QUE PERDI

Mientras escribo estas lineas puedo ver frente a mi un cumulo de soledad, un espacio vacio que no espera ser llenado con premura. Rebusco en mi memoria el momento exacto en que cambió mi vida, pero no hay momentos exactos. Andamos en constante metamorfosis, sometidos a la crueldad y al ritmo de lo que nos toca enfrentar, nos protegemos guardando silencios o dando la espalda a lo que no podemos vencer. Y el dia menos pensado nos damos cuenta que ya todos se han ido. Hoy mi espejo me dice que ya esta amaneciendo, pero ya no soy el mismo de ayer.
sábado, 19 de febrero de 2011
MEMORIAS I

Tenia dieciséis años y trabajaba en una panadería, tu llegaste un día y te sentaste en la mesa más cerca de la puerta, me pediste un café y una empanada. Tenias los ojos tristes como si la vida no te hubiese tratado bien, me miraste con ternura, preguntaste mi nombre mientras endulzabas tu bebida caliente. Yo solo respondía con frases cortas, a esa edad era más mucho más tímido que ahora, deseaba sentarme a tu lado y preguntarte de dónde vienes, a donde vas y que planeas hacer mañana, pero no hice nada de eso, solo reía nervioso y no te miraba de frente porque ibas a notar que me estaba ruborizando. Luego de algunas palabras cruzadas te fuiste, dejándome una sonrisa que me iba durar por muchos días.
Pero no paso mucho tiempo, porque tres días después volviste nuevamente a pedirme un yogurt y dos tostadas, tenías una falda corta y unos tacones altos, sabía que eras mayor que yo y eso me cohibía aun más. Pero tú siempre tenias pretextos para hablarme, me preguntabas que libro estaba leyendo, te dije que era “La importancia de vivir” de Lin Yutang, me decías para cuando pienso terminarlo y yo te dije “espero que nunca”. Es que me gustaba tanto ese libro que siempre regresaba hacia atrás y me envolvía bajo sus líneas llenas de sabiduría y profundidad, supongo que te parecí un nerd, un ratón de biblioteca que no sabe nada más que hacer con su tiempo, pero tu sonrisa nunca se apagaba, dios como me gustabas!! lo recuerdo. Mis días se iluminaban con la esperanza de tu llegada, servirte lo que me pidas, sentarme a tu lado y por fin preguntarte como te llamabas.
Ser tímido nunca ha sido beneficioso, es como ver una película y sentirse el héroe de la trama, pero cuando el televisor se apaga, sigues siendo Juan Pérez, un indocumentado más en el mundo. Ella vino muchas veces, siempre con las ganas de hablar conmigo, me contaba su jornada de trabajo, sus pocas alegrías y sus ganas de seguir en esta ruleta rusa que le llaman vida. Yo siempre lograba quitarle una sonrisa con mis bromas, es lo que mejor se hacer (y quizás sea lo único), le contaba de los otros libros que leía, de lo violenta que se ponen las calles después de las once, de mis clases de ebanistería en el taller de la escuela. Ya éramos casi como amigos, al menos para mí lo fuiste, quizás para ti solo era el “chico agradable” de la panadería. Pero nunca pude preguntarte como te llamabas, pensé que ya no daba al caso después de más de veinte charlas divertidas, podrías pensar que soy un idiota sin tino. Hasta que un día alguien te llamo desde la puerta “Isabel, nos vamos?”, era tu novio que venía a recogerte. Mientras él te abrazaba la cintura yo podía sentirme el hombre más solo del mundo, fue la primera vez que te despediste sin una sonrisa.
Estuve trabajando ocho meses en ese lugar, viendo como la vida transcurría frente a mis ojos, mientras yo leía un libro de Yutang que hablaba de cómo vivir. Suena irónico pero cada quien busca sus propios caminos. Aun la recuerdo llegar con su falda corta y sus tacones altos, recuerdo su sonrisa como si hubiera quedado tatuada en mi retina, pero las cosas que ella me decía, esas cosas ya no las recuerdo. Porque cuando el olvido cruza tu puerta, no pregunta ni pide permiso, solo se lleva su equipaje y cierra por fuera. El tiempo pasa como pasan las olas del mar, sin el menor murmullo de lo que lleva a su paso.
Ayer salí a recoger a mis sobrinos de su clase de natación y me encontré con Isabel, caminando de la mano de sus dos hijas, me preguntó cómo estaba yo, de donde venia y para donde iba, si ya había terminado de leer aquel libro viejo y si tenía planes a futuro. Le dije que me había vuelto un tío superhéroe, que no hay cosa que ellos me pidan y que yo no pueda hacer, que sigo teniendo aquel libro que aun no termino, y que la vida camina despacio en el presente, que no se que pasara mañana porque ya aprendí a vivir. Me dejo una sonrisa antes de marcharse. Quizás sea porque ya no tengo dieciséis o porque ya no soy el niño tímido que ella conoció, pero aquella sonrisa que se iba alejando poco a poco de mi vista…solo eran un par de labios que se despedían para siempre.
domingo, 6 de febrero de 2011
VIVA EL PISCO SOUR !!

Es sábado por la noche, en toda Lima se celebra “el día del pisco sour”, una dulce bebida aclamada por muchos, dándole esa especial propiedad de encender a las mujeres cuando lo prueban, se dice que una buena charla y dos copas de pisco sour son casi suficientes para tener una noche feliz. Mi celular suena, es mi amigo Cesar que me habla de un lugar muy conocido de la ciudad, donde se prueba el mejor pisco, se trata del Hotel Bolívar, yo le digo que es imposible que yo vaya con él un hotel a probar pisco, que si alguien nos ve no le haría bien a mi reputación, sobre todo por su aspecto de gay disimulado.
Cesar no es gay, solo lo aparenta involuntariamente, pero lo aparenta muy bien. La noche está empezando y mi amigo quiere pasarla a toda madre, acepto ir a “El Bolibarcito” a probar el pisco catedral, tan famoso en el lugar. Pero fuimos tan idiotas al pensar que se podría ir al lugar donde vende el pisco más rico, en el día más celebrado. Era una cola inmensa la que estaba en la puerta del hotel, esperando una mesa para degustar esa bebida. Dimos media vuelta a buscar otros lugares.
Entramos a beber unas cervezas a un night club, mientras veíamos desnudarse a siete chicas al ritmo de las baladas en ingles, me preguntaba si el alcohol deja suceder las cosas, si el amor podría asomarse en ese pequeño mundo, donde todo tiene un precio. Con los años ves tantos cuerpos desnudos que luego ya solo lo ves como un detalle de la escena, como algo que tiene que ocurrir de prisa, saltearse los pasos y a veces hasta las palabras. Salimos del lugar y mi amigo Cesar me confiesa que hace tres meses que no hace el amor con su novia, que se lo ha pedido de muchas formas y ella no acepta debido a su religión, ha jurado no acostarse más con él hasta la luna de miel. Lo más triste del asunto, es que Cesar no tiene planeado casarse por mucho tiempo. Entonces me ha pedido que lo acompañe a una calle donde las mujeres ofrecen su cuerpo, pero tiene una condición extraña en su pedido, dice que quiere tanto a su novia que buscará a una mujer muy parecida a ella, para no sentir tanta culpa.
La travesía comienza, recorrimos varias calles pero no le gustaba ninguna, a una le faltaba el cabello rizado, a otra el cuerpo delgado y a otra el color de piel morena, siempre terminaba soltando la frase “ella no se parece en nada a mi novia”. La lima putañera estaba en su mejor esplendor pero mi querido amigo no encontraba a la mujer que consuele su desdicha. Yo lo único que quería era probar un buen pisco sour, le pido buscar un bar donde comprar uno, nos sentamos en una mesa y pedimos dos copas. La mesera que nos atendió era muy guapa, le dije que le pida el número telefónico y que intente algo, pero el seguía diciendo: “ella no se parece a mi novia”. En la mesa de al lado estaban tres chicas bebiendo lo mismo, yo quise acercarme a pedirles compartir la mesa, pero Cesar me detuvo diciéndome: “Ninguna de ellas se parece a mi novia”. Entendí que era una misión difícil, Cesar no estaba listo para las aventuras, y me alegro por él.
Salimos del bar, pasamos por la misma calle donde abundaban las meretrices, el aire tenía un aroma a pecado, a infierno, no podía encontrar mejor lugar para trasnochar. Pare un taxi que nos llevara a casa, antes de cerrar las puertas veo salir del hotel a una mujer con un tipo mayor, calvo y con traje oscuro, “Oye Cesar, ella si se parece a tu novia”. Mi amigo no le quitaba la mirada, estaba muy lejos, muy oscuro, pero igual pego un grito: “La concha de la lora, creo que ella es mi novia!!”. Yo cerré la puerta y pedí al taxista que arranque el auto mientras me moría de la risa. Las cosas suceden aunque uno no las pida, el silencio solo es un espectador y nosotros los mejores actores. Mientras Cesar marcaba como loco al celular de su novia para sacarse la duda, yo pensaba en lo pequeño que puede ser el mundo a veces, en lo difícil que puede ser dar los siguientes pasos, en las cosas que uno deja de ver por andar de prisa, y también en las locuras que uno puede imaginar con solos dos pisco sour en la sangre.
Feliz Dia del Pisco Sour